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Placeres infantiles del ayer PDF Imprimir E-Mail
Misceláneas - Artículos
Escrito por Cándido Sanjurjo Fernández   
sábado, 03 de febrero de 2007

El señor maestro era admirado, respetado y querido por los alumnos. Él nos enseñaba, nos educaba, nos aplicaba el correctivo y el premio. Era siempre justo y equitativo.

 El ir a la Escuela era un placer. Aunque los recursos materiales eran escasos, eran gratuitos.

 Las pizarras y los pizarrillos, las tizas, las plumas de escribir, los primeros cuadernos eran de la Escuela.

 Nada llevábamos, nada traíamos, las manos y pies siempre libres para correr, saltar y jugar. Como la Escuela estaba junto a la Iglesia , si al recreo llovía jugábamos en el atrio o “cabildro” a las  “cuatro esquinas”, a la “pita cega”…

 El Otoño y el Invierno, mejor no recordarlo, porque la lluvia, el frío, el fango por los caminos, las madreñas que se rompían jugando con naranjas… El Verano sí que era placentero.  Ya la primavera permitía muchas veces andar en alpargatas, y jugar; jugar corriendo “a las escondidas”, después de sortear con un estribillo como el siguiente: “Escondite-levite-ledán-dán dán-si le coge- le moge- le dán- dán dán- tris- tras- salvo- estás- botón- botera-salite- afuera.-  u otro por el estilo, que había varios conocidos por todos.

 Los mayores jugaban a “la patefa”, juego ancestral,.con piedras aplanadas, duras, pulidas, que se encontraban por los arenales del río. Aquí venía a buscarlas los jóvenes de Vegadeo, Louteiro y Miou…

 La peonza era también muy popular en  Abres, porque había dos fábricas de sillas y los torneros hacían peonzas por encargo. La “marola” y el “truquemelés” eran juegos más practicados por las niñas. Ellas también jugaban al “cordelín”, la “billarda”, y sobre todo a las ruedas.

 En una rueda cantaban: “Estando la pájara pinta / a la sombra del verde limón, / con las alas aparta la rama / con el pico deshoja la flor. / ¡Ay, ay, ay,! ¿cuando veré a mi amor? / ¡Ay, ay, ay,! ¡cuando lo veré yo…? . /     Me arrodillo a los pies de mi amante /  me levanto constante constante; / dame esa mano, / dame esa otra / dame un besito / dame tu boca. /  Daré la media vuelta, / daré la vuelta entera, / pero sí, pero sí, pro no, / pero no que me da vergüenza, / pero sí, pero sí,  pero no, / pero haciendo la reverencia… 

 La variedad de juegos y entretenimientos era muy grande puesto que, niños y mayores, disponían de tiempo libre para discurrir y ejecutar juguetes con materiales siempre al alcance de la mano, como el “vieiteiro”, para hacer los “Tirabalas”, nueces para hacer los “Rin-Ran”, mimbres, para hacer los “Pesugos”…

 Nada restaba tiempo a la actividad personal de cada uno, porque no había Radio ni Televisión, ni espectáculo alguno, salvo algún “SALTIMBANQUI” que pasaba, -muy de tarde en tarde- con un oso embozado y sujeto con una cadena, al que hacía bailar al son de un pandero…

 Esto me hace recordar los libros que había en la Escuela , que el Sr Maestro mandaba leer en voz alta para que nos enterásemos todos. Las ” Fábulas de Iriarte “ , “Samaniego” y de otros autores, nos gustaban a todos. La del oso era así: Un oso con que la vida – ganaba un piamontés, - la no muy bien aprendida – danza, ensayaba en dos pies.- Queriendo hacer de persona – dijo a la mona : “¿Qué tal?” – Era perita la mona – y respondióle:  “Muy mal” -…---Estaba el cerdo presente – y dijo: “¡Bravo, bien va! – Bailarín más excelente – no se ha visto ni verá”.- Echó el oso, al oír esto – sus cuentas allá entre sí – y con ademán modesto – hubo de exclamar assí: - “Cuando me desaprobaba – la mona, llegué a dudar; - más ya que el cerdo me alaba – muy mal debo de bailar.” – Guarde para su regalo – esta sentencia el autor:- Si el sabio no aprueba, malo; – si el necio aplaude, peor.-

 
Aquellos libros, que ahora no hay, nos llenaban de gozo al leerlos, cuando ya sabíamos hacerlo. El Sr. Maestro nos estimulaba a leer en ellos, hasta nos permitía traer alguno a casa, para leerlo a la luz del candil de petróleo o de aceite. “Vida y Fortuna, o Arte de Bien Vivir” , era todo consejos, ejemplos, poemas… Un segmento de un poema de Antonio Mira de Amescua decía: “Sobre frágiles leños, que con alas – de lienzo débil de la mar son carros, - el mercader surcó sus claras olas; - llegó a la India , y, rico de bengalas, - perlas, aromas, nácares bizarros, -  volvió a ver las riberas españolas. – Tremoló banderolas, - flámulas, estandartes, gallardetes; - dio premio a los grumetes – por haber descubierto – de la querida Patria el dulce puerto. – Mas ¡Ay!, que estaba ignoto – a la experiencia y ciencia del piloto – en la barra un peñasco, - donde,  tocando de la nave el casco, - dio al fondo, hechas mil piezas, - mercader, esperanzas y riquezas. - ¡Pobre bajel, figura – del que anegó mi próspera aventura.-“

 En otro libro aprendí lo “listos” que eran los gatos:

 “Un chiquillo- nada pillo- merendando- se recreaba- saboreando- su tajada- de salchicha- y blando pan. – Y un gatucho- algo ducho- en sintiendo- que bien huele- va corriendo- junto al nene- y lo sigue- con afán.- ¡Qué gatito- tan bonito! - ¡Qué cariño- por mi tiene! – dice el niño- y le ofrece- la salchicha-  al perillán. – Sin meneos- sin rodeos- nuestro gato- toma y salta,- y el ingrato- sin dar gracias- va corriendo- hasta el desván…- ¡Ah, gran pillo!- el chiquillo- le gritó;- mi salchicha – y no yo- te atraía- a mi lado- con afán…”     

También hoy los niños disfrutarían  con las fábulas , los poemas, los cuentos de Andersen, los cuentos mensuales del “Corazón” de Edmundo de Amicis: “De los Apeninos a los Andes”- (Marco, el de la Televisión ), “El Tamborcillo sardo”, “El compañero Coreta”…y tantos cuentos “del abuelo”, llenos de sentimiento y cariño, como aquel que nos contaba la abuela, arrebujados en su regazo, oyendo como el granizo batía contra las losas del tejado y los vidrios de las ventanas…  “Chove e neva, e fai carambela, e probe de vella que ta na fornela, con sete neniños e media mantela…”  

Modificado el ( jueves, 06 de diciembre de 2007 )
 
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