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Oficios y Negocios en Abres siglo XX PDF Imprimir E-Mail
Misceláneas - Artículos
Escrito por Cándido Sanjurjo Fernández   
domingo, 04 de febrero de 2007

Para el memorial de industria y comercio del concejo de VEGADEO


ALBAÑILES.- No están en principio bien diferenciados los profesionales de estas artes, puesto que una misma persona realiza el trabajo de Cantero, Albañil, Carpintero…

 El más viejo, Nicolás Marcos, “Colás do Vale”, y luego dos de nombre José, del lugar de la Arnela ; uno de la Arnela de Abajo y el otro de la Arnela de Arriba.

José Marcos Santamarina, hijo de Nicolás, citado antes, vecinos de La Forja.

Perfecto Puga López y su hijo Manuel; Fernando Amor (O Mouro), de la Casanova y la Alcandra. Más tarde Perfecto Fernández Fojo (Nero) y cuatro hijos.

Luis Díaz, José Alonso “Pepe de Abres”, trabajan  de albañil en la actualidad. 

ANGULEROS.- Creo que merece lugar destacado lo que fue tradicionalmente el embrujo de las noches de “escurada”, noches invernales sin luna, cuando al llegar la marea en la madrugada se pescaba la angula  “por arrobas”, con el típico farol de hojalata con candileja de aceite como señuelo para la  angula, linterna para ver donde se pisaba y ornato de las orillas del río. El “esquileiro” de fina malla metálica y largo mango de pino seco y el cajón para recoger la angula pescada completaban el equipamiento de hombres y mujeres, del pueblo y de otros lugares, que acudían a  ver si tenían suerte de lograr buena pesca, que en la suerte  - y en la constancia – estaba el “quid” de la pesca abundante de esta, ahora, tan cara y apreciada especie.

BARBEROS/PELUQUEROS.- Manuel Amor (Tío Manuel da Patela) “Xin da Patela”, hijo del anterior,  en Camino de la Alcandra , y Tomás García en La Forja.

CARPINTEROS.- Fernando García (O Coxo de Pelonia), en La Coruja.- José Marcos, en La Forja.- Dámaso García, y su hijo José García (Pinón), también en La Forja.- Perfecto Puga y su hijo Manuel, en el bodego del Camino de la Alcandra.- Fernando Amor, en El Puente.

Incluyen la actividad de CARPINTEROS DE RIBERA y de EBANISTAS, pues todos ellos han realizado alguna obra en estas especialidades. El más clásico, “O Coxo de Pelonia”, constructor de embarcaciones, también hacía unos “cancelos” para un pollino, o una artesa para amasar el pan…

CARRETEROS.- A costillas humanas, por lugares inaccesibles, a lomos de caballerías por los “caminos de herradura”, en carretas romanas tiradas por bueyes por los “caminos carreteros”, se transportaron las mercaderías de un lugar a otro.

En el mundo rural, la profesión de CARRETERO era un servicio necesario para el transporte de cualquier objeto pesado o voluminoso. Había gente que poseía algunas tierras pero no yunta y aperos, y recurría al carretero para las labores de la tierra, estercolado y transporte de frutos…

Las mercancías que llegaban en lanchas, seguían hasta su destino en carros. Las que procedían del agro se acercaban a los embarcaderos en carros.

En Abres había cinco carreteros: “El Gancho”, “Ferreal”, “Menguxón” “Segundo”, en el barrio  de Bustelo, y en las Barreiriñas, “Laureano o Sacretario”.

Su actividad en el desembosque de maderas fue indispensable hasta el invento de las carrocetas capaces de circular por los caminos de carro.

“Laureano das Barreiriñas” me contó que había llevado un bocoy de vino en su carro desde la casa de “Puga de Galicia”(en Pedrido de esta parroquia) hasta Valindarcas de Conforto, a la casa de los Canónigos…

El abuelo materno de mi esposa llevaba en su carro los bocoyes de vino y muchas otras mercaderías, desde la casa de Juan de Porto a Trabada, antes de haber la carretera.

CESTEROS.- Estos profesionales trabajaban en Guiar, lugar perteneciente a Abres hasta finales del siglo XIX. Solamente conozco los motes o apodos de sus casas:  “Lastra”  “Chabarra” “Isgo”.- Fabricaban cestas de todos los tamaños  y para todos los  usos. Un capítulo importante  en su producción fueron los cestos industriales llamados “Moñicos”. 

En la temporada de pesca del salmón en Abres, hacían cestos para embalaje de salmones, con materiales de aprovechamiento porque solamente se usaban una vez.

También hacían implementos para la agricultura, como “doblas” y “soltas” para uncir carros y arados, mangos para toda clase de herramientas…

COSTURERAS.- Era normal aprovecharlo todo, y el vestido era transferible de mayores a menores, con los ajustes precisos. El remiendo de las roturas era como un deber moral, una conducta encomiable… Un remiendo bien puesto no producía menoscabo en una persona digna.

Para confecciones y arreglos caseros existían las COSTURERAS.

Modesta Acevedo, aunque no salía por las casas, era costurera.

María “do Relleno”, de la Coruja de Abajo, era costurera en su casa y a domicilio.

Pepa “da Cancela”, también salía a coser por las casas.

Francisca de Cancelos, era la más característica, pues se le veía con frecuencia con su máquina a la cabeza por los caminos. Vivía en La Forja.

Ramona de Pachón tuvo su taller en La Torre , en la galería de la casa que había sido del “Roda”. Allí enseñó a coser a varias chicas del pueblo.

Actualmente  solo Ramonita, de casa del Gordo de Trasouteiro, puede hacer algo del arte de la aguja y el dedal.

FERIANTES / MERCADERES.-  principalmente  dedicados a la compra-venta de cerdos para recría, José Antonio “Do Camilo”, de Rego do Cabalo.- “Manuel de Roña” de La Mundiña.- Antonín y José de Estelo, de Viladonga.     

Estos dos hermanos, venidos del lugar de Estelo a casarse aquí, fueron los primeros del pueblo en motorizarse para poder ampliar el campo de su negocio. Compraron un automóvil para ir lejos a las ferias y traer ganado mejor que el de la comarca.

Era en el final de la década de los años veinte. Un FORD – T, primer modelo comercial de la naciente empresa Ford.

Le carrozaron con plataforma para transportar los amplios cajones con las crías del ganado porcino. Con aquella pequeña camioneta llegaban a las ferias de SERANTES DE FERROL, de VIVERO, de MUIMENTA,  donde adquirían ganado de raza gallega y los apreciados “Chatos de Viveiro”, de buena venta por el occidente asturiano.  Los viajes con aquel inicio de automóvil resultaron complicados hasta la fatiga, rozando el heroismo.

Algunos años más tarde, cada uno de los hermanos compró por separado nuevo modelo de vehículo: “Antonín”, un DODGE-BROTHERS, dotado de carrocería para viajeros, y mercancías en la “baca”, con el nombre de “Jesús del Gran Poder”, y José un FORD “moderno”, con cambio de marchas por palanca, carrozado igualmente para viajeros y mercancías, nombrado La Victoria de Abres”. Eran así los coches que hacían el servicio de FERIAS Y MERCADOS.

Con el paso del tiempo han ido cambiando los modelos y marcas de vehículos, y surgió una nueva empresa similar, con el ómnibus nombrado “Hermanos Díaz”.

Los hijos de los de Estelo continuaron en el negocio de ferias y mercados muchos años.

GALOCHEIROS, Zoqueiros o Madreñeros, eran los artesanos que se dedicaban a la manufactura de madreñas, “zocas” o “galochas”, calzado vulgar de la gente del campo.

En Abres he conocido varios que trabajaban habitualmente en aquel oficio: “El Tio Manuel da Patela” (que además era barbero); Benjamín de Refoxos, labrador; “Benito do Moreno” (O Maneto), de Refojos; “Forniga”, de La Mundiña

Y “aficionados”, que hacían madreñas para sus familiares, en las casas de  La Pedreira , del “Quinto”, de “Barrera”, de “Chaparro”…

Unos grandes profesionales trabajaron, haciendo madreñas por encargo, de diversos modelos, en los años treinta, en el semi-sótano de la casa del Pósito de Abres. Los hermanos BOTANA, de Abadín.

Estos “Zoqueiros”, Generoso y Emérito, se establecieron después en Ribadeo con negocios comerciales.

HERREROS.- Uno importante estuvo establecido en El Pividal, en una antigua casa, que compró y reacondicionó Dª Alicia Cora Ramos, hace pocos años. Era conocido como “Alejandro da Lamisqueira”, que hacía y reparaba herramientas de corte. Era afamado fabricante de hoces de todo tipo, tanto que venían hasta de Fazouro a encargarle hoces especiales para segar el junco.

En los barrios de La Forja y El Puente, he visto herreros que hacían clavos para madreñas (hace setenta años ó más), que no conocí sus nombres.

JAMONEROS.- Dedicados a la compra de jamones curados, por las casas de las aldeas, los “Recortaban” y terminaban de curar en sus casas y luego los vendían a los “Castellanos” que venían con sus carromatos. “Paco de Paxete” y “Laureano de Carliños”, ambos del barrio de Viladonga, fueron jamoneros muy conocidos.

Tambien los hermanos “De Estelo” negociaron algo en jamones.

 

LABRADORES.- (Por poner algunos con dedicación exclusiva a la labranza, que sin ser carreteros poseían yunta de bueyes) “Pedreiro de Bustelo”, “Viudo de Grandameá), “Valdavila”, “Brás de Os Cantos”, …

Había otros buenos labradores sin yunta de bueyes.

 

LANCHEROS o transportistas a flote.- Fermín Puga López, “Fermín da Treita”, mandaba la lancha mayor del pueblo, que fue la “Cantalarrana”;  su hermano Manuel, “Mamerto”, mandaba la lancha pequeña de “Bocas”, y Laureano García “Bolaño”, con su sobrino “El Querebé”, tripulaban la lancha del “Coxo de Pelonia”.

Algas marinas para abonar tierras, áridos para la construcción, junco de los juncales, maderas para aserraderos y para embarcar, productos ultramarinos…

Y antes del tren de la  Sociedad Minera de Villaodrid, viajeros y mercaderías de una amplia comarca del interior, salían a los mercados de las villas de esta ría en  los “barcos” de Abres, y retornaban con los productos coloniales. El Catastro de Ensenada menciona estos barcos.

 

MAESTROS.- A principios del siglo XX, la Escuela de Abres era en la Capilla de La Rúa , sin indicio alguno de culto, porque había sido profanada por los franceses en la invasión de 1809. Mi hermano mayor comenzó allí su escolarización, con un Maestro que era una calamidad. Viejo, borracho, ignorante, desaliñado… Un pobre hombre al que llamaban de apodo “Talamón”. En el año 1919 le sustituyó un Maestro joven, Don  MIGUEL DÍAZ ÁLVAREZ,que enseñó a leer y escribir, y a discurrir y a resolver. Enseñó a abrirse al entendimiento, a la abstracción y al raciocinio… Supo recabar y obtener la colaboración de personas de buena voluntad que le ayudaron a conseguir la construcción del edificio para escuelas y el Pósito de Abres, que fueron lugares de aprendizaje de convivencia y de disfrute de bienes del espíritu.

D. Domingo Nieto Rodríguez, de feliz memoria, castellano, estuvo poco tiempo en Abres, y murió en la juventud.

D. Manuel Rodil Santamarina, de Veigas de Turía (Taramundi),  y los dos anteriores, fueron los que me enseñaron en la escuela a querer saber algo más. D. Manuel Rodil fue Maestro Nacional de Abres en más de una ocasión.

Doña Encarnación Melchora González Portela, fue Maestra de la Escuela Nacional Unitaria de Niñas de Abres, desde su creación en 1926 hasta su jubilación a los setenta años.

D. Alberto José Mendo Serrano (1931)

D. Manuel Gerpe…

D. Germán…

D. Elías…

D. Gerardo León , andaluz, tenía un hijo –Manuel- dibujante autodidacta…

Dª Ángeles Llamazares Suarez, Dª Julia Fernández Fernández

maestras de Párvulos.

MARINOS.-   El Capitán  Don Benito Modesto Rodríguez Noceda, vecino del barrio de La Rúa de Abres, mandaba el  PAILEBOTE  “VIGILANTE”,  que iba a América, y recalaba dos veces al año al puerto fluvial de LA CHOZA , en Abres, hasta que se construyó el puente de Porto, que  en pleamar no dejaba hueco para la arboladura del navío..

MALLADORES.- Una industria temporera, cuando el trigo era fundamental en la comarca para el pago de la renta al amo y para comer pan de trigo. Cuando hasta en los montes incultos se cavaba con el azadón (eixado) y se quemaban los  terrones en “borroeiras” para cosechar el trigo “de Vedro”… era la industria de las máquinas de “mallar”.

En Abres conocí dos industriales de ese ramo, que fueron  “Fernando da Veigadouria”, en el extremo Sur de la parroquia, rayando con la de Santirso, y José María  Freije Pérez, “El Esturau”, vecino de aquí, de La Coruja de Abajo.

Fernando tenía un motor de un solo cilindro, con volantes, y caldera de agua para refrigeración, que era el clásico para accionar la máquina desgranadora.

“El Esturau” movía la máquina con un motor “moderno”,  procedente de un automóvil  RENAULT, de mayor potencia que los clásicos de un cilindro, y la “mallega” se hacía en menos tiempo. Un popular “mallador-ayudante” del “Esturau”, y después de otros, fue Benito do Moreno,  conocido también por el sobrenombre técnico de “Maneto”, que era  lo más importante de los motores de “mallar”…

Terminada la campaña por estas tierras bajas, se desplazaban a los pueblos de la montaña, donde el trigo y el centeno maduraban más tarde que por aquí.

PESCADORES.- La pesca del salmón en Abres ha sido el ingreso fundamental para una gran parte de las familias, aunque pocos eran los que vivían exclusivamente de la pesca.

En la temporada salmonera, de Marzo a San Juan, más de cuarenta hombres se dedicaban a la pesca y a la holganza. El nivel de vida en el pueblo era muy bajo.

Como no eran suficientes las capturas legales, se usaban artes prohibidas, como las redes de “meixón”, la “masoira” de la presa, y el ir a pescar en toda la zona prohibida, desde la presa de las aceñas de Abres hasta la fuente del Eo. (A Santalla de Piquín llegaban los salmones… y los pescadores furtivos).

La Asociación Cooperativa de Pescadores y Agricultores, PÓSITO MARÍTIMO-TERRESTRE DE ABRES, fundada en 1926, organizó en turnos los pescadores de salmón, al objeto de evitar reyertas entre cuadrillas rivales, y dejar tiempo libre para dedicarse a otras actividades, puesto que unos pocos podían suplir con ventaja a todo el colectivo ocioso, pero nunca pudo contener el furtivismo atávico.

ARTES ESPECIALES, como las Limaqueiras,  para la pesca de las truchas en invierno, las usaban los viejos “Meruca”, “El Niño”, “El Roxo”, “El Quinto”…

El Borxel A Vara, en verano, desde cerca de Boulloso, lo practicaban “José da Rúa”, “Benito da Pedreira”  “Evaristo de Concha”, “Antón de Concha”…

Borxel a paleira, “Antón de Concha”, “Suso de Xanelo” “Benito da Pedreira”, “Don Cachucho”, “Vicente de Florentino”…

Fisga, de lamprea y “fisgo de solla”, los hermanos de “ La Cancela ” y los mismos del “Borxel a paleira”

Tramuella, para pesca de anguilas, “O Quinto”, “O Roxo”, “O Relleno” “Naná”, “O Mouro”, y cualquier muchacho ribereño, cuando las aguas bajaban turbias en las tormentas de Verano.

Paradello para pescar las “Zamborcas”: Cualquiera, el que primero que llegaba a tiempo de hincar las estacas en el lugar adecuado.

Rapeta o “rede cega”, pescando sollas y otras especies por la ría, en chalan, los de “ La Cancela ” y los de “ La Rúa ”.

La Rapeta , lícita hasta 1939, cuatro ó cinco barquillas de Abres, tripuladas cada una por cuatro personas, iban a pescar en el estuario del Eo, en términos de Castropol, Ribadeo y Figueras, la pesca fina y sabrosa: Lenguados, sollos, rodaballos, salmonetes, panchos, doradas, sargos… y un sin fin de especies, incluyendo calamares y centollos…

 

PESCADEROS.- En las subastas diarias de los salmones capturados, he conocido como licitantes a José Mª Freije “El Esturau” y  “Pepe da Rúa”, que compraban exclusivamente para enviar a Madrid, y Valentina Puga y  Dolores Puga “Lorín”.

La pesca que traían de madrugada las barquillas que iban “al mar”, era subastada en el atracadero de La Entreseca. Allí acudían Valentina, “Lorín” y “ La Caseira ” y su hijo Juan Manuel, que fue el más duradero en el negocio del pescado de los de Abres, incluida la angula, hasta su avanzada edad.

SANTUARIOS  O CAPILLAS.- Existieron San Ildefonso de Guiar, ahora iglesia parroquial de Nª Srª de Covadonga; Nª Srª de los Dolores de Valdavila;  la de La Rúa , cerrada al culto después de que los franceses, en la invasión del año 1909, metieran en ella sus caballos  y saquearan cuanto había  de valor;  La de Nº.Srª de La O , de El Pividal, y la extinguida de San Bartolomé de La Forja.

SASTRES.-    En el barrio de La Alcandra , José Miranda, “El Tío José de Pachón”, Sacristán de la parroquia, era sastre, y trabajó ayudado por sus hijos e hijas, sucediéndole en el oficio su hijo Fernando. Otros, como Perfecto Muruais y Serafín Amor, ejercieron en la parte de Galicia de esta parroquia.

SERRADORES.- Fue una profesión rural que existió hasta la aparición de los aserraderos mecánicos.

La sierra “de aire” era la propia de esta tierra. En Abres había  especialistas de esta modalidad. Uno al  que llamaban “Pedro de Palliceira”, y otro Patricio de Refoxos.

Luego vinieron los portugueses con otro modelo de sierra más ligero y un sistema diferente de castillete que aventajaba a los viejos métodos.

SILLEROS, TORNEROS.- Existió en Abres una industria particular, que fue la fabricación de sillas con asiento tejido a mano, retorciendo fibras de una planta llamada “Xonza”.

Las patas y armadura del respaldo se hacían al torno, movido a mano; un torno convencional artesano.

Las demás piezas se hacían con herramientas manuales apropiadas.

La fábrica más antigua parece que fue en la Casa de Gumersindo, en el barrio de La Rúa. Ya sus padres fabricaban sillas, pero yo conocí en activo a Inocencio de Gumersindo y a su esposa y a sus hijas e hijos. Las mujeres de la casa tuvieron reputación de hábiles tejedoras de fondos de sillas.

La otra fábrica estaba en la Casa de Sara, junto a la iglesia. Allí el que torneaba era “Pepe de Sara”, el hijo mayor, y la experta y ágil fondadora de sillas era Sara (viuda de José da Patela), por eso le llamaban a ella “Sara do Patelo”.

Tambien una sobrina  de su marido, apodada “ La Patuca ” fue una experta tejedora  con “Xonza” y con paja.

Los torneros de las sillas, también hacían algún trabajo por encargo, como eran los Trompos o Peonzas para jugar los escolares mayorcitos. En todas las  casas había estos juguetes llamados “piois”, algo diferentes en su forma, según el gusto de cada tornero.

Sillas también, llamadas reclinatorios para tener en la iglesia, las hacía Manuel Puga Amor (Manuel da Patuca), que trabajaba con su padre Perfecto Puga en la carpintería, y las “fondaba” su madre, experta en el arte de la “Xonza”.

Últimamente los reclinatorios tenían el asiento y el apoyabrazos mullido con lana u otros materiales, y tapizados con tela apropiada o con hule.

TABERNAS.- Hubo una junto a la iglesia, regida primeramente por “Fernando do Roda”, despés por Perfecto Puga y últimamente por Perfecto Fernández

Otra en el barrio de La Coruja de Abajo, en la casa del “Esturau”, que era la “taberna oficial “ de los pescadores, y la rula antes de crearse el Pósito.

La CASA DE SATURNO fue algo fuera de serie. Era taberna donde se expendía vinos y licores, para consumir allí o para llevar. Almacén de Ultramarinos y Coloniales, alimentación (galletas, caramelos, bacalao, arenques, mariquitas, comidas). Calzados, botinas, alpargatas. Tejidos, hilos, botones, broches. Sastrería, pantalones, remiendos, Costurería,  corsés, enaguas, bombachas… 

Fallecido el dueño, “Manuel de Saturna”, dejando muchos hijos pequeños, vino de América un hermano de la viuda para  ayudarla a criar los hijos, allá por el año 1927.

Aquel buen hombre llamaba a todos los niños “pive”; entonces había muchísimos en este barrio, y al repetir tantas veces el mismo vocablo, el pueblo acabó llamándolo a él por ese nombre, y pronto fue conocido en la comarca por “El Pive”, y  la casa de Saturno, sin darse cuenta, pasó a ser más conocida como “Casa de Pive”    .

Aumentó las existencias y el volumen del negocio, y fue un padre excelente para los hijos de su hermana.

Este “Americano” trajo un gramófono y una colección de discos, que sirvieron de atracción y propaganda de aquel establecimiento, y recreo de los vecinos, cuando todavía no existía luz eléctrica. La “Casa del Pive” estuvo ubicada en el barrio de El Puente, al lado del camino Real.

La Casa de  Lindín – “Establecimiento”, estuvo muy poco tiempo activa como taberna, también en La Coruja de Abajo. La regían  “José do Chino” y su mujer Valentina.

De hace menos de cincuenta años fueron los comercios y bares de María Puga, donde había sido la casa del “Esturau”, y el de Alvaro Oliveros Soto, en  La  Forja.

Ambos cerraron recientemente por jubilación.

ZAPATEROS.- En el bajo de la que había sido Casa de Lindín, citada anteriormente, tuvo su taller de zapatería Hipólito Maseda, que hacía botas y zapatos nuevos, de muy alta calidad, por encargo, y reparaba toda clase  de calzado. Largos años trabajó aquí, hasta que se retiró a su casa en Sante.

Le sucedió en el mismo lugar Manuel Prieto Merino, que  al igual que el anterior hacía calzado nuevo y reparaba calzado usado.

En un “bodego” del bajo de la casa de “Xanelo”, en El Puente, ejerció idéntico oficio un hombre de Villarbotote conocido como “Guiar de Margaride”.

En la Casa de Pive donde nació, y después en la Casa de Castilla a donde fue casado, ejerció de zapatero remendón  Ramón Fernández Acevedo, en este barrio del Puente.

Modificado el ( jueves, 06 de diciembre de 2007 )
 
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