En una separata del “Boletín del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo”, Nº. 15 . Año 1978, que contiene un comentario muy documentado del magistrado Juan Luis Vega Prada sobre el tema -“UNA CLAUSULA APOCRIFA: * SALMON DOS VECES POR SEMANA SOLAMENTE*, cita un documento de escritura de foro entre Rodrigo de Affonso, vecino de Abres, a la margen de un rio tan netamente salmonero como el EO, y el Abad del Convento de Santa María de Oscos, suscrita en el año 1276, y por la que se pone en conocimiento…
-“A cuantos esta carta viren et oyrem como nos Don Miguel pela gracia de dios Abbade do Monesteyro de Sancta María de vila nova Doscos, et o conveto dese mesmo logar. Damos a vos Rodrigo Affonso tan sola mente por vossos dias enpréstamo amea daquela nossa heredade de vila donga. Que e na vila davres a que tevo de nos Lope Traveso. Et damos vola con todos seus Términos et con todos sous vilares assy comoa nos avemos. Per tal preito vos damos esta heredade sobredita avos Rodrigo Affonso que nos busquedes sempre ben . Et lealmente anos et as nossas cousas do Monasteyro sobredyto. Et que nos diades de la cada ano de fforo des dia de pacha ata dia de Sayoane un bon salmón…”-
De aquí deducimos que el “Foro de Viladonga” que ahora se concede a Rodrigo Affonso, antes había estado en poder de Lope Traveso. Y ese “antes” muy bien puede llevarnos a los tiempos fundacionales del Monasterio de Santa Maria de Vilalanova de Oscos, hacia mediado el siglo XII.
Del cartulario de ese monasterio, y del siglo XII, existen documentos auténticos que citan topónimos que siguen vigentes en todos estos lugares circundantes, con la variante de encontrarse en ellos en latín y haber llagado a nosotros ya en “román paladino” – como habla el hombre con su vecino - : o sea, lo que en documento del 31 de Agosto de 1174 nombran plam de rocas, es conocido desde tiempo inmemorial como Llan de Rozos, lugar en el barrio de La Abraira, pedanía de Refoxos, en la parroquia de Abres, donde tuvo su solar la CASA DE TRAVESO, de la que solamante queda la muralla que da al camino, el portón de entrada, flanqueado con columnas de mampostería, y algunas ruinas en el interior.
Portón que queda del solar de los Traveso de Llan de Rozos - Abres.
De esta casona fue la estirpe del Lope Traveso que poseyó el “Foro de Viladonga” en el siglo XII / XIII.
De estos tiempos al siglo XVI carecemos de citas documentadas. Debió excindirse la familia en ramas que dieron lugar a asentamientos en Cedofeita y en Castropol, quedando la casa patrucia en Llan de Rozos disminuida de riquezas, como veremos, por trasladarse el heredero del mayorazgo a Castropol, como prebendado del Obispo.
En un documento de Concordia y sentencia arbitraria sobre desavenencias entre los porcioneros de la pasca de salmones en el río de Abres, se lee: En el Canaval, que es término de la aldea de Abres, que es jurisdicción del concejo de Castropol, a los dos días andados del mes de Abril del año de mil quinientos e veinte y un años, estando presentes Juan Nuñez Pardo de Donlebun, e Álvaro Traveso de Castropol, e Gonzalo Díaz de Castropol… y sigue nombrando “Ricos Homes” partícipes en los “bogos”, o representantes de otros.
De este documento deducimos que Alvaro Traveso se había asentado en Castropol, donde el Obispo de Oviedo otorgaba pingües beneficios a los que plantaran casa en su Puebla del Castillo.
Nueve años más tarde, nos encontramos con que Ares de Omaña interviene en el nombramiento y toma de posesión de Antonio de Tobar como Alcalde mayor y Juez de Alzadas del Concejo de Castropol y Alcaide de su fortaleza, y recibe del nombrado el “pleito homenaje debido” en nombre del Sr. Obispo. …-“ e luego el señor Ares de Omaña en nombre del dicho señor Obispo recibió la dicho homenaje al dicho señor Antonio de Tobar el cual prometió como Caballero Fijodalgo las manos juntas en las manos del dicho señor Ares de Omaña una dos e tres veces fasta nove de la tener e guardar e acudir con ella al dicho señor Obispo o a quien el mandare.”
Pasa el tiempo, y en un documento de fecha de 26 de Mayo de 1583, en el que figura la venta de “Un Censo” de Ares de Omaña a Pedro de Miranda, donde el vendedor garantiza su cumplimiento … -“sobre el mi padronazgo que yo tengo en la Iglesia de Santiago de Abres que son cuatro vintaos y sobre la parte y señorío que llevo y tengo en todo el río de Abres y sobre todos los demás bienes raices casa heredades sotos e pumaregas montes y fontes bravo y manso que yo tengo y me pertenece en toda la feligresía de Santiago de Abres… etcétera… etcétera… porque la mejora de tercio e quinto que ALVARO TRAVESO MI PADRE DEFUNTO me mandó en su testamento la tengo señalada en la villa de Castropol y en toda la feligresía de Quintalonga y en toda la feligresía de San Juan de Moldes y en toda la feligresía de Tol…
Observaciones
Quedan muchas especificaciones por transcribir. Lo que interesa saber es que el padre de Ares de Omaña y Ribadeneyra era Alvaro Traveso y la madre se llamaba Inés García de Omaña. Tuvo otros tres hermanos, Alvaro, Fernando y María , que murieron antes que él, siendo por ello único heredero de su padre que poseyó muchos bienes.
En 7 de Junio de 1595, Ares de Omaña Ribadeneyra, vende a Doña María Osorio, de San Martín de Abres, todo cuanto le quedaba en Abres, excepto lo de Bustelo, por cuatrocientos ochenta ducados…
LO OTRO…
De la obra en seis volúmenes titulada FORTALEZAS DE LUGO Y SU PROVINCIA. –Notas arqueológicas, históricas y genealógicas- por MANUEL VAZQUEZ SEIJAS, por la cercanía del origen de la protagonista cuya trágica muerte se relata en sus páginas 112 a 115 del tomo 1º, hemos parado mientes en ello, lo que nos ha dado a conocer la presencia de otro Lope Traveso, ejerciendo como Escribano del Rey en 1559.
Trátase de la siguiente historia:
Son curisas las leyendas formadas en torno al señor de las torres, Vasco das Seixas, en las que se le tacha de hombre de corazón duro y altivo, más que respetado, temido de sus vasallos, que contrastaba con la excelsa virtud y generosidad del de su esposa Doña Catalina de Santiso. Hija de D. Sancho López de Santiso, “a bondadosa e fermosiña dona das torres”, traída de tierras de Asturias y que logró, desde los primeros momentos de su presencia en la fortaleza, despertar afectos y cariños de aquellas sencillas gentes, tan mal tratadas `por su marido, afectos y cariños que infortunio habían de acarrear a tan amable mujer, que por llevar consuelos a muchos pobres hogares, hubo de perder su tranquilidad y su salud, para morir prematuramente de un modo extraño. Su cuerpo fue transportado al Monasterio de Sobrado de los Monjes, donde tuvo sepultura.
En la iglesia de este monasterio, existe la capilla de San Juan, que es la antigua de La Magdalena. En tres líneas sobre su entrada se halla esta inscripción:
ESTA CAPILLA DE SUS ANTEPASADOS, RESTAURÓ DON ALONSO ORDOÑEZ DAS SEIXAS Y TOBAR, SEÑOR DE LA FORTALEZA DE SAN PAYO Y SUS TIERRAS, PARA SI Y SUS SUCESORES, AÑO DE 1613.
El R. P. Jacinto Clavería, en su Guía Histórico-Artística del Monasterio de Sobrado de los Monjes, publicada en 1935, dice, que la capilla es más antigua que la fábrica de la iglesia, considerándola como ejemplar muy característico de nuestro románico de transición, levantado en la primera mitad del siglo XIII, debiéndose, sin duda, a la magnificencia de sus fundadores y descendientes, el haberse conservado hasta nuestros días.
En copia manuscrita del Cronicón, igualmente manuscrito de Santa María de Sobrado, recopilado por fray Mauricio Carbajo, que profesó en el año 1741 y murió en 1775, se refiere la muerte alevosa y la novedad y prodigio que se admiró en el entierro de Dª. Catalina de San Tirso, en estos términos:
Se sabe de cierto por testigos de oídas a los de vista, que en medio de dicha capilla (la de La Magdalena), en la misma tierra, sin piedra ni epitafio, iace sepultada Dª. Catalina de Sn. Tirso, muger de Vasco das Seixas, Señor de San Payo y mayorazgo de la casa de su ilustre apellido.
Cuéntase en el Tumbo de este Monasterio de Sobrado, por relación de Fr. Simón Coello, de Nación Portugués, Monje profeso de este Monasterio, que cuando murió tenía 66 años de hábito y 90 de edad, sujeto muy íntegro y Religioso, que fue testigo de vista, que en el año 1543, Jueves día primero de Noviembre en que nra. Sta. Madre Iglesia celebra la fiesta de todos los Santos, Vasco das Seixas ya mencionado, Sr. De la casa de Sn. Payo, distante tres leguas de Sobrº. Estaba casado con Dª. Cathalina de Sn. Tirso, gran sierva de Dios y muy noble, la cual era hija de un Caballero de Asturias llamado Sancho López de Sn. Tirso (1).
Vasco das Seixas aborrecía a su muger por parecerle que no era de tan ilustra sangre como él y tanto odio la tuvo, ya fuese por este motivo o por ceguera de otras pasiones, que la procuró la muerte deseando quitarle la vida y la honra a un tiempo, porque publicando motivo falso de adulterio, la dio veneno, pero no aviendo tenido esto su efeto y poseído él cada día más y más del demonio, executóél por si mismo la atrocidad en el referido día de todos los Santos, en que la devota y Santa Señora avía comulgado y confesado. En la tarde de dicho día le dio dos mortales puñaladas de las cuales murió la inocente Señora.
Estuvo su cuerpo en su casa cuatro días hasta el Domingo quatro de Noviembre que casi de noche trajeron su cuerpo para enterrarlo en la capilla arriba mencionada.
Para hacer honras a una señora que por tantas prendas y virtudes tan bien las merecía, salió el convento, no sin inspiración particular en honor de la sierva de Dios, a recibir su cuerpo al estanque de la casa (cosa que si no fuese por el motivo insinuado, para cuerpo Real era mucho) y la enterraron de noche en el sitio referido de la capilla. A la sazón era a abad de este Monastº. Fr. Lorenzo, hijo del mismo Monastº., el qual cuidadoso de la salud de sus Monges, hizo quemar hiervas y otras cosas odoríficas para precaver el contagio, que presumió podría suceder por causa de la corrupción del cuerpo de aquella señora, porque como no avía sido embalsamado y avía estado cuatro días sin enterrar, era de presumir que estuviese corrompido en medio (digo yo) que en el tiempo que duraron los oficios y se trajo desde el estanque a Sobrado su cuerpo, pudo, si existió, advertir la corrupción, si la avía, o no. Es verdad que los oficios se hicieron con mucha solemnidad en el lunes cinco de Noviembre, después de enterrado el cuerpo; pero en el transporte de él, no podía menos de dar señas de su corrupción, si la tuviera.
El padre de esta señora aviendo sabido la muerte de su hija, que le dio su marido violentamente, y que este se avía escapado a Portugal, refugiado en la casa del Duque de Verganza, acudió a la Real Audiencia de La Coruña, y se proveyó que viniese a la averiguación el licenciado Briviesca, uno de los Alcaldes Mayores de dcha. Audiencia.
Llegó este Señor a este Monasttº. Acompañado de Ministros y Alabarderos, miércoles 21 del mismo mes de Noviembre del mismo dcho. Año, estando la Comunidad en víspera. Decretó que se desenterrase el cuerpo, y aviéndose executado, vieron y admiraron todos los que presenciaron este acto, que tenía el rostro tan hermoso, tan blanco y colorado como leche y rosa, y tan sereno que parecía que dormía, sin rastro de olor malo, en medio de aver pasado 21 días debajo de tierra.
Después de visto esto, descubriéronle el pecho y vieron que sobre él tenía los brazos cruzados para cubrir las heridas de las mortales puñaladas, que su marido la dio; las quales con particular advertencia estaban embutidas con estopas.
Sacaron las estopas para reconocer las heridas, y al mismo punto que las sacaron, corrió tal cantidad de sangre, tan fresca y colorada como si al sacar las estopas fuera lo mismo que sacarle el puñal, luego que la hirió.
Este prodigio o este milagro, calificó la inocencia, la castidad y la virtud de aquella señora cuio cuerpo con mucho respeto y veneración, volvieron a la misma sepultura, consoló a los circunstantes y condenó de inhumano y traidor a su marido Vasco das Seixas, el qual no quedó sin el pago de su alevosía; porque un mes después que él executó esta maldad con su muger, le mataron a estocadas algunos de los del Duque de Verganza, donde se avía acogido.” (Tumbo folio 18)
(1) En documentos antiguos figura indistintamente el apelleido Santirso o Santiso. En archivo del Pazo de San Juan de Laya (Palas de Rey), de los Srs. Pardo y Santos, existe el testamento de D. Sancho López de Santiso, Señor de los palacios de Ameído en San Tirso de Abres (Asturias). Hizo mejora del tercio y quinto de sus bienes a favor de su hijo mayor Sancho López de Santiso y Mariño de Lobera, Alcaide de la fortaleza de Burón por el Conde de Altamira. Dio fe de este Documento el Escribano Lope Traveso el 10 de Junio de 1559.
Parece que este personaje fue el padre de Doña Catalina. Estuvo casado con Doña Sancha de Lobera, viuda de Don Rodrigo de Hevia Valdés, e hija de Don diego de Ocampo Ponce y de Doña Elvira Mariño Valladares .
Sus descendientes entroncaron con muchas casas nobles de Galicia, entre ellas con la citada de Laya, que perteneció a los Condes de Pallares.
Debemos la copia del manuscrito, cuyo original posee Dª. Virtudes Martínez, viuda de Rodriguez, vecina de Sobrado, y del cual existe tambien copia reciente en la biblioteca de la Universidad de Santiago, a nuestro querido amigo, el culto escritor, D. Antonio Taboada Roca, quien además nos facilitó interesantes datos genealógicos de los señores de San Payo de Narla, que utilizamos en este trabajo.
Es natural que el escribano Lope Traveso diera fe del testamento de D. Sancho López de Santiso, puesto que por proximidad de solares y de rango social debían frecuentar su trato personal.
A pesar de que el heredero del mayorazgo de la casa de Llan de Rozos, Álvaro Traveso, heredó tercio y quinto, como era de costumbre, aún debió quedar buen patrimonio en la casa patrucia, pues al principio del siglo XX, dos mujeres que he conocido, Encarnación, que fue casada para La Cancela y Carolina que fue casada para el Follaval, habían nacido en la casa de Traveso de Llan de Rozos, y criaron familas numerosas con gran decoro, y sus maridos no procedían da casas de abolengo ilustre.