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Portada Colaboraciones Cándido Sanjurjo Oficios y negocios en Abres siglo XX- II

Oficios y negocios en Abres siglo XX- II

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A principios del siglo XX, la Escuela de Abres era en la Capilla de La Rúa , sin indicio alguno de culto, porque había sido profanada por los franceses en la invasión de 1809.

MAESTROS.-  Mi hermano mayor comenzó allí su escolarización, con un Maestro que era una calamidad. Viejo, borracho, ignorante, desaliñado… Un pobre hombre al que llamaban de apodo “Talamón”. En el año 1919 le sustituyó un Maestro joven, Don  MIGUEL DÍAZ ÁLVAREZ,que enseñó a leer y escribir, y a discurrir y a resolver.

Enseñó a abrirse al entendimiento, a la abstracción y al raciocinio… Supo recabar y obtener la colaboración de personas de buena voluntad que le ayudaron a conseguir la construcción del edificio para escuelas y el Pósito de Abres, que fueron lugares de aprendizaje de convivencia y de disfrute de bienes del espíritu.

D. Domingo Nieto Rodríguez, de feliz memoria, castellano, estuvo poco tiempo en Abres, y murió en la juventud.

D. Manuel Rodil Santamarina, de Veigas de Turía (Taramundi),  y los dos anteriores, fueron los que me enseñaron en la escuela a querer saber algo más. D. Manuel Rodil fue Maestro Nacional de Abres en más de una ocasión.

Doña Encarnación Melchora González Portela, fue Maestra de la Escuela Nacional Unitaria de Niñas de Abres, desde su creación en 1926 hasta su jubilación a los setenta años.

D. Alberto José Mendo Serrano (1931)

D. Manuel Gerpe…

D. Germán…

D. Elías…

D. Gerardo León , andaluz, tenía un hijo –Manuel- dibujante autodidacta…

Dª Ángeles Llamazares Suarez, Dª Julia Fernández Fernández

maestras de Párvulos.

MARINOS.-   El Capitán  Don Benito Modesto Rodríguez Noceda, vecino del barrio de La Rúa de Abres, mandaba el  PAILEBOTE  “VIGILANTE”,  que iba a América, y recalaba dos veces al año al puerto fluvial de LA CHOZA , en Abres, hasta que se construyó el puente de Porto, que  en pleamar no dejaba hueco para la arboladura del navío..

MALLADORES.- Una industria temporera, cuando el trigo era fundamental en la comarca para el pago de la renta al amo y para comer pan de trigo. Cuando hasta en los montes incultos se cavaba con el azadón (eixado) y se quemaban los  terrones en “borroeiras” para cosechar el trigo “de Vedro”… era la industria de las máquinas de “mallar”.

En Abres conocí dos industriales de ese ramo, que fueron  “Fernando da Veigadouria”, en el extremo Sur de la parroquia, rayando con la de Santirso, y José María  Freije Pérez, “El Esturau”, vecino de aquí, de La Coruja de Abajo.

Fernando tenía un motor de un solo cilindro, con volantes, y caldera de agua para refrigeración, que era el clásico para accionar la máquina desgranadora.

“El Esturau” movía la máquina con un motor “moderno”,  procedente de un automóvil  RENAULT, de mayor potencia que los clásicos de un cilindro, y la “mallega” se hacía en menos tiempo. Un popular “mallador-ayudante” del “Esturau”, y después de otros, fue Benito do Moreno,  conocido también por el sobrenombre técnico de “Maneto”, que era  lo más importante de los motores de “mallar”…

Terminada la campaña por estas tierras bajas, se desplazaban a los pueblos de la montaña, donde el trigo y el centeno maduraban más tarde que por aquí.

PESCADORES.- La pesca del salmón en Abres ha sido el ingreso fundamental para una gran parte de las familias, aunque pocos eran los que vivían exclusivamente de la pesca.

En la temporada salmonera, de Marzo a San Juan, más de cuarenta hombres se dedicaban a la pesca y a la holganza. El nivel de vida en el pueblo era muy bajo.

Como no eran suficientes las capturas legales, se usaban artes prohibidas, como las redes de “meixón”, la “masoira” de la presa, y el ir a pescar en toda la zona prohibida, desde la presa de las aceñas de Abres hasta la fuente del Eo. (A Santalla de Piquín llegaban los salmones… y los pescadores furtivos).

La Asociación Cooperativa de Pescadores y Agricultores, PÓSITO MARÍTIMO-TERRESTRE DE ABRES, fundada en 1926, organizó en turnos los pescadores de salmón, al objeto de evitar reyertas entre cuadrillas rivales, y dejar tiempo libre para dedicarse a otras actividades, puesto que unos pocos podían suplir con ventaja a todo el colectivo ocioso, pero nunca pudo contener el furtivismo atávico.

ARTES ESPECIALES, como las Limaqueiras,  para la pesca de las truchas en invierno, las usaban los viejos “Meruca”, “El Niño”, “El Roxo”, “El Quinto”…

El Borxel A Vara, en verano, desde cerca de Boulloso, lo practicaban “José da Rúa”, “Benito da Pedreira”  “Evaristo de Concha”, “Antón de Concha”…

Borxel a paleira, “Antón de Concha”, “Suso de Xanelo” “Benito da Pedreira”, “Don Cachucho”, “Vicente de Florentino”…

Fisga, de lamprea y “fisgo de solla”, los hermanos de “ La Cancela ” y los mismos del “Borxel a paleira”

Tramuella, para pesca de anguilas, “O Quinto”, “O Roxo”, “O Relleno” “Naná”, “O Mouro”, y cualquier muchacho ribereño, cuando las aguas bajaban turbias en las tormentas de Verano.

Paradello para pescar las “Zamborcas”: Cualquiera, el que primero que llegaba a tiempo de hincar las estacas en el lugar adecuado.

Rapeta o “rede cega”, pescando sollas y otras especies por la ría, en chalan, los de “ La Cancela ” y los de “ La Rúa ”.

La Rapeta , lícita hasta 1939, cuatro ó cinco barquillas de Abres, tripuladas cada una por cuatro personas, iban a pescar en el estuario del Eo, en términos de Castropol, Ribadeo y Figueras, la pesca fina y sabrosa: Lenguados, sollos, rodaballos, salmonetes, panchos, doradas, sargos… y un sin fin de especies, incluyendo calamares y centollos…

 

PESCADEROS.- En las subastas diarias de los salmones capturados, he conocido como licitantes a José Mª Freije “El Esturau” y  “Pepe da Rúa”, que compraban exclusivamente para enviar a Madrid, y Valentina Puga y  Dolores Puga “Lorín”.

La pesca que traían de madrugada las barquillas que iban “al mar”, era subastada en el atracadero de La Entreseca. Allí acudían Valentina, “Lorín” y “ La Caseira ” y su hijo Juan Manuel, que fue el más duradero en el negocio del pescado de los de Abres, incluida la angula, hasta su avanzada edad.

SANTUARIOS  O CAPILLAS.- Existieron San Ildefonso de Guiar, ahora iglesia parroquial de Nª Srª de Covadonga; Nª Srª de los Dolores de Valdavila;  la de La Rúa , cerrada al culto después de que los franceses, en la invasión del año 1909, metieran en ella sus caballos  y saquearan cuanto había  de valor;  La de Nº.Srª de La O , de El Pividal, y la extinguida de San Bartolomé de La Forja.

SASTRES.-    En el barrio de La Alcandra , José Miranda, “El Tío José de Pachón”, Sacristán de la parroquia, era sastre, y trabajó ayudado por sus hijos e hijas, sucediéndole en el oficio su hijo Fernando. Otros, como Perfecto Muruais y Serafín Amor, ejercieron en la parte de Galicia de esta parroquia.

SERRADORES.- Fue una profesión rural que existió hasta la aparición de los aserraderos mecánicos.

La sierra “de aire” era la propia de esta tierra. En Abres había  especialistas de esta modalidad. Uno al  que llamaban “Pedro de Palliceira”, y otro Patricio de Refoxos.

Luego vinieron los portugueses con otro modelo de sierra más ligero y un sistema diferente de castillete que aventajaba a los viejos métodos.

SILLEROS, TORNEROS.- Existió en Abres una industria particular, que fue la fabricación de sillas con asiento tejido a mano, retorciendo fibras de una planta llamada “Xonza”.

Las patas y armadura del respaldo se hacían al torno, movido a mano; un torno convencional artesano.

Las demás piezas se hacían con herramientas manuales apropiadas.

La fábrica más antigua parece que fue en la Casa de Gumersindo, en el barrio de La Rúa. Ya sus padres fabricaban sillas, pero yo conocí en activo a Inocencio de Gumersindo y a su esposa y a sus hijas e hijos. Las mujeres de la casa tuvieron reputación de hábiles tejedoras de fondos de sillas.

La otra fábrica estaba en la Casa de Sara, junto a la iglesia. Allí el que torneaba era “Pepe de Sara”, el hijo mayor, y la experta y ágil fondadora de sillas era Sara (viuda de José da Patela), por eso le llamaban a ella “Sara do Patelo”.

Tambien una sobrina  de su marido, apodada “ La Patuca ” fue una experta tejedora  con “Xonza” y con paja.

Los torneros de las sillas, también hacían algún trabajo por encargo, como eran los Trompos o Peonzas para jugar los escolares mayorcitos. En todas las  casas había estos juguetes llamados “piois”, algo diferentes en su forma, según el gusto de cada tornero.

Sillas también, llamadas reclinatorios para tener en la iglesia, las hacía Manuel Puga Amor (Manuel da Patuca), que trabajaba con su padre Perfecto Puga en la carpintería, y las “fondaba” su madre, experta en el arte de la “Xonza”.

Últimamente los reclinatorios tenían el asiento y el apoyabrazos mullido con lana u otros materiales, y tapizados con tela apropiada o con hule.

TABERNAS.- Hubo una junto a la iglesia, regida primeramente por “Fernando do Roda”, despés por Perfecto Puga y últimamente por Perfecto Fernández

Otra en el barrio de La Coruja de Abajo, en la casa del “Esturau”, que era la “taberna oficial “ de los pescadores, y la rula antes de crearse el Pósito.

La CASA DE SATURNO fue algo fuera de serie. Era taberna donde se expendía vinos y licores, para consumir allí o para llevar. Almacén de Ultramarinos y Coloniales, alimentación (galletas, caramelos, bacalao, arenques, mariquitas, comidas). Calzados, botinas, alpargatas. Tejidos, hilos, botones, broches. Sastrería, pantalones, remiendos, Costurería,  corsés, enaguas, bombachas… 

Fallecido el dueño, “Manuel de Saturna”, dejando muchos hijos pequeños, vino de América un hermano de la viuda para  ayudarla a criar los hijos, allá por el año 1927.

Aquel buen hombre llamaba a todos los niños “pive”; entonces había muchísimos en este barrio, y al repetir tantas veces el mismo vocablo, el pueblo acabó llamándolo a él por ese nombre, y pronto fue conocido en la comarca por “El Pive”, y  la casa de Saturno, sin darse cuenta, pasó a ser más conocida como “Casa de Pive”    .

Aumentó las existencias y el volumen del negocio, y fue un padre excelente para los hijos de su hermana.

Este “Americano” trajo un gramófono y una colección de discos, que sirvieron de atracción y propaganda de aquel establecimiento, y recreo de los vecinos, cuando todavía no existía luz eléctrica. La “Casa del Pive” estuvo ubicada en el barrio de El Puente, al lado del camino Real.

La Casa de  Lindín – “Establecimiento”, estuvo muy poco tiempo activa como taberna, también en La Coruja de Abajo. La regían  “José do Chino” y su mujer Valentina.

De hace menos de cincuenta años fueron los comercios y bares de María Puga, donde había sido la casa del “Esturau”, y el de Alvaro Oliveros Soto, en  La  Forja.

Ambos cerraron recientemente por jubilación.

ZAPATEROS.- En el bajo de la que había sido Casa de Lindín, citada anteriormente, tuvo su taller de zapatería Hipólito Maseda, que hacía botas y zapatos nuevos, de muy alta calidad, por encargo, y reparaba toda clase  de calzado. Largos años trabajó aquí, hasta que se retiró a su casa en Sante.

Le sucedió en el mismo lugar Manuel Prieto Merino, que  al igual que el anterior hacía calzado nuevo y reparaba calzado usado.

En un “bodego” del bajo de la casa de “Xanelo”, en El Puente, ejerció idéntico oficio un hombre de Villarbotote conocido como “Guiar de Margaride”.

En

la Casa de Pive donde nació, y después en la Casa

de Castilla a donde fue casado, ejerció de zapatero remendón  Ramón Fernández Acevedo, en este barrio del Puente.

 

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Efemérides

En 1936 la antigua escuela de niños de Piantón, situada al costado de la Iglesia Parroquial,se arrienda por 125 pesetas anuales, a la Asociación de Agricultores de Vegadeo, presidida por Don Manuel Sanjulián, de Porzún.