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Portada Arte Música Los Estoicos, sin Zenón de Citio.

Los Estoicos, sin Zenón de Citio.

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Llovía sobre mojado. En la tienda de Manolo Rico, “El Barrés”, al salir de clase o en flagrantes novillos, Nicolás de Eulogio disfrutaba como un enano oyendo las percusiones de Luis sobre el mostrador del establecimiento. Pachico, que por su prodigiosa voz era desde niño el ojo derecho de sor Felipa, la superiora de las monjitas que además dirigía el coro colegial, empezaba a cantar canciones de Elvis, Adamo, Toni D´Allara y Modugno. Quiso el destino, que Nicolás, entre otros ocho o diez veigueños de tallo verde, contrajese una hermosa hepatitis vírica, que requirió un largo y tedioso reposo. Su padre, Luis de Eulogio, por aliviar las soledades del zagal, le regaló una guitarra española de segunda mano. Los primeros acordes y nociones iniciales, vinieron de la mano de Domingo Vijande, que en Deusto hacía sus pinitos como guitarra rítmica en un grupo universitario sin denominación de origen. La menor, mí mayor, re menor...Pachico, que visitaba al enfermo un día sí y otro también, ya tenía quien le acompañase modestamente en sus incursiones canoras. Media docena de semanas más tarde, sentados en un banco del Parque de Medal, “Cae la nieve”, “Norma mía”, y “Jonny Guitarr”, ya eran audibles. Los dos amigos de infancia y adolescencia, con la complicidad de Luis Gayol, se hicieron con una pastilla “de pinza”, que al acoplarla a la guitarra y enchufarla a la radio,  sonaba que era un primor. Una tarde de otoño, un rapaz tímido y callado de Beldedo, se acercó a escuchar los rasgueos y las voces que ya eran habituales en los aledaños de la casa de la cultura. Como el que no quiere la cosa, en un receso de los oficiantes, cogió la guitarra y empezó a tocar. ¡Dios del cielo…!. Aquel chico tocaba como los ángeles. Se llamaba Pepe Vidal y sin mediar palabra ni contrato verbal, se incorporó al dúo y trajo consigo una guitarra más que su hermano Paco le prestaba de vez en cuando. Con la destreza de Pepe, aquello sonaba como Dios. Luis, hermano mayor de Pachico, que por las tardes sacaba a pasear de modo habitual a su perra “Puska”, se arrimó al trío e hizo algunos ritmos colaterales sobre la marcha… vgd_musica_204.jpgY lo que comenzó sin más pretensión que el mero divertimento, fue tomando cuerpo de modo natural. Creciendo sin aspavientos. Pachico, Pepe y Nicolás, aquellos tres chavales d’a Veiga, con el permiso del señor Ariño, se empezaron a cobijar tres días por semana en los bajos de la desaparecida Casa de Cultura, para hacer música.

Nicolás de Eulogio -guitarra solista-,  Pepe de Vidal -bajo-, y Pachico del Barrés -voz solista-, se bautizan a sí mismos con el nombre artístico de “Los Locos”; actúan ante sus amigos, y participan en funciones benéficas.

Obtenido el reconocimiento local, deciden ampliar fronteras, y con el firme propósito de formar un grupo al estilo de los que triunfaban en aquellos años, incorporan a Luis, hermano de Pachico, a la batería; convertido el trío en cuarteto, comienzan a ensayar en un local propiedad del padre de Nicolás, situado en los bajos de la Casa de Eulogio.

La segunda tarea, es encontrar un nombre más comercial que el de “Los Locos”, y después de descartar varios, se deciden finalmente por el nombre “Los Estoicos”. La propuesta salió de Luis, que era el mayor; y se aceptó por unanimidad, aunque hubo que acudir al diccionario para entender lo del estoicismo.

Nada más apropiado, después de soportar paciente e impasiblemente un sinfín de dificultades económicas, de escasez de material, de apoyos....

En invierno de 1965, son invitados a participar en una gala benéfica que organizaba el seminario de Oviedo en el campo de fútbol de Navia. Era el 12 de Marzo. Primera actuación en público de “Los Estoicos” y el éxito les llega de inmediato, aunque en semejante espacio abierto y con un modestísimo amplificador de quince watios, la nutrida concurrencia hubo de apiñarse alrededor del escenario. La canción con que abrieron aquel concierto, fue “El Mundo”, donde Pachico se bautizó ya como la mejor voz solista del occidente astur y el oriente gallego.

La segunda actuación  tuvo lugar en el Cine de Veiguela, a beneficio de Cáritas Local. Al grupo se había incorporado Justo Vijande, marino de profesión, que tocaba un órgano de segunda mano comprado a Tino el de Sindo, de Ribadeo, que entonces tocaba con “Los Cuervos” de Lugo. Justo, que era el único que sabía música, viendo el panorama, se bajó del carro con un notable y sentido común, porque a aquellos “Estoicos” les faltaban muchas horas de horno.

No obstante, aquel rito iniciático marcó un punto de inflexión decisivo en las vidas de Vidal, Luis, Pachico y Nicolás. Supieron entonces que no sabían nada y que el camino iba a ser largo, duro y despiadado. También supieron, que los componentes del “Conjunto Capri”, que se sentaron en primera fila del teatro de Veiguela para valorar a la presunta competencia, los habían suspendido metafísicamente con más razón que un santo. Y sin cambiar palabra se conjuraron a trabajar duro. Y así fue. Horas y horas, acordes, disonancias, percusiones, voces segundas… Amplificadores nuevos, ecos y reverberaciones, micrófonos direccionales y acústicos…Trabajo, trabajo, trabajo.

 Por gestión personal de Luis, don Enrique Cuétara, dueño de la sala de baile Rosa Lar, de Ribadeo, les contrata a modo de prueba para tocar un domingo. Y es el 10 de Abril de ese mismo año, cuando se suben al escenario ribadense para realizar su primera actuación profesional. Su caché, ese día, 500 pesetas.

Su nombre comienza a extenderse, como un fuego bajo el vendaval, y en tierras galaicas actúan en Cobas y Verxeles de Vivero, Bahía de Foz, Recreo de Villanueva de Lorenzana, Casino de Mondoñedo, Gasolín de Puentenuevo, Burela, Nois...

En Asturias, Avenida de Lugones, Mayjeco de Grado, Villa Blanca y Casino de Luarca, Casino de Navia, Requisito de la Caridad, Cangas de Narcea....

Como nadie es profeta en su tierra, nunca actuaron en El Parque de los Pinos en Vegadeo. Pero sí en sus fiestas patronales.

Afortunadamente, pudimos verles, escucharles y bailarles en la sala de la parte trasera del Bar Leandrín.

Corre el año de 1969, son preseleccionados para participar en un programa de Televisión Española, que llevaba por título “Musical 69”, y a Madrid se desplazan para participar en la fase de selección. Allí actúan en los estudios instalados en el Hogar Canario  en la calle de Fuencarral, y son elegidos, junto con otros tres grupos más, para concursar en el citado programa.

Dos semanas antes de emitir su actuación, el programa es retirado de parrilla; nos quedamos sin ver a nuestros “Estoicos” por la tele.

En el  viaje a Madrid, con “Ñico” de chofer, tuvieron que subir las últimas rampas del puerto de Pajares a pié, el coche no podía con el conjunto y los materiales por aquellas empinadas cuestas.

En sus primeros desplazamientos contaban con Manolín del Muelle como taxista, después Ñico, y en sus últimos años como grupo, les trasportaba Antonio “El Sol” en su furgoneta.

Antonio “El Sol”, tocaba muy bien el acordeón y tenía una gran voz de tenor,  para alejar el sueño, en los viajes de regreso a altas horas de la madrugada, amenizaba los retornos con una pieza titulada “Mindanao”.

En principio actuaban con material alquilado en Radio Iris, Ribadeo,  poco a poco, con los beneficios de las actuaciones, fueron adquiriendo -en Musical Vila, Oviedo- los equipos necesarios. Luis Vijande, les prestaba de forma desinteresada, material para sus actuaciones, y las averías en los amplificadores eran reparadas con carácter de urgencia por Antonio del Chocolateiro.

 

En la Fiesta de Santiago de Castropol, estrenaron un equipo de voces Music-Son  ¡de 500 watios de potencia! la releche para las fechas, nada que ver con los de más de 50.000 watios que hoy lleva cualquier orquesta.

A algunos de los pueblos que actuaron, tuvieron que transportar el material en carros de bueyes o tractores, la carretera no llegaba al campo de la fiesta, y a la hora de ordeñar las vacas, se detenía la actuación, la caída de tensión eléctrica, dejaba sin corriente a los equipos.

 

Como queda dicho, la primera pieza que interpretaron fue “Il Mondo” de Jimmy Fontana.

El repertorio se basaba en los éxitos del momento:”La Escoba” (Sirex), “Lola” y “Un sorbito de champán”, (Brincos), “Incendio en Río” (Sacha Distel), “Extraños en la noche”  (Frank Sinatra), “Satisfaction” (The Rolling Stonnes).....

En fin, lo mas granado de la discografía Sirex, Mustang, Bravos, Brincos, Beattles, Rollings.......

Un año, en las fiestas del Carmen de Tapia, 14 veces tuvieron que repetir “Lola”, de los Brincos, a petición del respetable.

“Los Estoicos”, compartiendo cartel con la Orquesta Capri, tienen el privilegio de ser los únicos grupos musicales que actuaron en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Vegadeo, con motivo de una cena-baile a favor de la Asociación Asturiana de protección a subnormales. Única vez que se hizo uso de esta dependencia municipal para actividades folklórico-festivas (plenos aparte).

 

Se produce el primer cambio en “Los Estoicos”;  Nicolás, se marcha a estudiar, y es substituido por Miguel, que con el tiempo deja el grupo por motivos laborales, y en su puesto se incorpora Chus Méndez de Navia, a la guitarra solista.

Un tiempo después es Vidal quien se ausenta, pues el ejército le reclama, ocupando su puesto Manolín “El Negrito” de Miou, al contrabajo.

El grupo se disuelve cuando Pachico se incorpora a filas y su hermano Luis comienza a trabajar en el Instituto de Tapia de Casariego.

La última actuación, en Vegadeo, durante la Feria de Muestras del año 1971, en un kiosco instalado en la calle Alameda delante de la casa de Armando Vijande.

Años después, se reunieron por única y última vez desde su disolución, los cuatro fundadores, “Los Estoicos”, en un festival a beneficio de las fiestas patronales, que se celebró en los jardines de la Fundación Villamil, en el Noveledo.

En el Polideportivo Municipal, de la Avda. de Taramundi, se realizó la postrera actuación de “Los Estoicos”, pero en esta ocasión Nicolás, ausente, fue substituido por Tito, el hijo de Pachico.

“Los Estoicos” forman parte de nuestras vidas, siempre los tendremos en el recuerdo.

Con agradecimiento a la impagable ayuda y colaboración de Nicolás F. Suárez del Otero y de Luis Rico Vior.

Pachico y Miguel "Tejera": Roberta de Peppino di Capri (para oir la canción haz click en play)
Pachico: Ojos de España (para oir la canción haz click en play)
 

Imágenes al azar

Efemérides

En 1929 se alquila por 500 pesetas al año, a Doña Carmen García Lafuente, una casa en el Palacio, para la escuela de niños nº 3.